Sin el Amor, nada es posible, pero con el Amor, podemos hacer cualquier cosa. El Amor es siempre amor de lo que todavía no está. Amar es crear.

 

El verdadero conocimiento de la realidad es imposible sin el Amor. Sólo con el Amor podemos entender quiénes somos.

 

El Amor no puede ser aumentado, sólo puede ser mayormente reconocido y manifestado. Y el ser humano debe realizar este reconocimiento a través de la Libertad.

 

El Mal, cuando se comprende, deja de existir como tal. En realidad es la gran ayuda para llegar libremente al Amor.

 

El Yo es una puerta entre un mundo y otro. Cuanto más abrimos esta puerta, más nos abrimos hacia el Yo Superior.

 

El Yo Superior actúa transformando las partes inferiores en partes espirituales; está en nosotros como un germen que debe ser continuamente alimentado.

 

El amor no es una emoción sentimental, sino una fuerza liberadora en la que todos somos uno, todos somos iguales y todos somos divinos.

 

El perdón sólo puede ser auténtico si es ejercido por el Yo Superior, de forma terapéutica, para despertar en el otro la conciencia del error.

 

Si se quiere hablar de libertad humana, hay que considerar el pensar puro, liberado de los sentidos, en el que también vive la voluntad.

 

El trabajo interior no consiste en la represión, sino en el reconocimiento, la aceptación, el agradecimiento y el amor. El Amor es el verdadero instrumento de transformación.”